miércoles, 5 de abril de 2017

acostumbración.


Que ha sucedido cuando la clase de Apreciación y Cata Gastronómica no es suficiente para arrastrarte  a la universidad?

Si contamos, aún cuándo no llevo un conteo, si no me equivoco, van casi 2 semanas.

Y ahí es cuándo me pregunto, la comodidad es tan mala? Acostumbrarse a algo, alguien, etc, nos cega. O quizás cerramos los ojos para no ver la realidad que evitamos, lo que estamos haciendo mal, o dejamos de hacer.

Esto no es una reflexión ni nada parecido, quien me conoce, sabe que no reflexiono, y menos entiendo las fábulas en los libros. Lo que sí es, un recordatorio, un 'dejando escrito'.
Necesito dejar esto en alguna parte, necesito recordar cuándo sea necesario.

Comodidad, zona de confort, como amo salir de ella, pero también puedo crearla en Chile, o en México. No me cuesta andar con mi burbuja hacia todos lados, o crear alguna cuándo sea necesario. Eso está mal? Yo veo versatilidad, estar y no estar. Suena acomodable a cualquier entorno. Pero entendamos algo, salir de la zona de confort. Es algo como aventurarse, comer con la mano si no hay cubiertos, ir a una clase y hablarle al compañero del lado. O como gran ejemplo, venir a México, por 6 meses a estudiar.
Ahora, crear una zona de confort, que puedo decir, tengo mi propia habitación aquí, bastante grande por lo demás. Vivo con dos chicas que pasan prácticamente el día en la Universidad. El dpto es cómodo, la comida no me falta, y tengo Internet. Mi habitación es mi zona de confort, podría vivir en ella, paso horas en ella.
Y hay días en que llevo mi burbuja a la Universidad. Aún cuándo me propuse, el primer día, dejarla muy muy doblada, y guardada al fondo del cajón mas inalcanzable, aún así, hay días en que la llevo conmigo a la Universidad.

Para crear esa imagen mental, os describo una situación. Días en que actúo por inercia, voy a mis clases, bebo mi café con chocolate y leche, veo IG una y otra vez, me pierdo por la web, y hasta los audífonos son parte de mi sistema auditivo.

Sí, soledad, pero no saben cuánto amo la soledad, el silencio. Por desgracia aún no comparto con nadie ese placer. Es una cuestión inexplicable. Pero siempre estuve sola, refiriéndome a físicamente y espiritualmente, era yo y yo. Sí, hablaba conmigo. Se lo que es la soledad, y me agrada, la disfruto, montones.

Cuándo hablo de la comodidad, o de acostumbrarse a algo, pienso en cosas, situaciones y personas. He pasado por la parte de cosas, situaciones y personas. 
Soy una acumuladora, con todas sus letras, todo sirve, en algún momento, todo es un recuerdo, todo tiene un sentimiento o un algo y siempre es mejor quedártelo a estar con ese pensamiento de no, debí tenerlo aquí. Me he callado, por mucho, para que decir una palabra si sabes que x situación siempre es igual, para que generar un mal rato, vamos, es mas cómodo, no?. Me acostumbré a una persona, a su forma de ser, a sus malos ratos, a su defectos, aún queriendo arreglarlos, a su forma de pensar, prácticamente me acostumbré, estaba cómoda ahí, siendo un ser mas en la vida de otro ser.


Entonces, si los actos que cometo, son malos o buenos, acostumbrarse sea bueno o malo, la comodidad sea algo bueno o malo. Me da igual. Quién quedará con la culpa, con el sentimiento desagradable dentro, soy yo. No, no me gusta eso desagradable, pero si tomo el camino amarillo, cuando debí tomar el rojo, que decía por aquí, pues, lo tomé el otro, sabiéndolo. No queda más que asumir las consecuencias, y no quejarse.




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